Salario emocional, en pesos y “abrazos”.

Muchas veces, a lo largo de nuestra vida profesional, hemos escuchado la trillada frase “el dinero no lo es todo.”   En algunas ocasiones, la usamos para automotivarnos cuando ese contrato o negocio no sale como esperábamos, otras tantas, la utilizamos como un placebo contra la adversidad que se presenta.

Sin embargo, en los últimos años, al menos en términos laborales, el dinero ha dejado de ser el factor dominante cuando de ofertas laborales hablamos, me explico.

Existe hoy día un concepto denominado “salario emocional” que está íntimamente ligado a las percepciones que recibe un trabajo como parte del pago por sus capacidades y servicios.

Atrás quedaron, aquellas longevas carreras en empresas del sector privado (El servicio público es diferente) donde al cabo de 25 0 35 años, los empleados recibían una placa conmemorativa o en algunos casos pasaban a ser parte del “entorno oficinista”.  Muchos hemos bromeado al respecto con dichas anécdotas, ni se hagan.

¿Qué es el salario emocional?

En términos prácticos, son todos aquellos rubros asociados con el pago o retribución que recibe un trabajador, aparte de lo estrictamente económico y son para satisfacer necesidades personales del trabajador que mejoran de manera sustancial su calidad de vida.

No confundir con “prestaciones”, ese concepto también está regulado por la autoridad y es parte de lo que conocemos, como ya mencioné, el salario económico.

Los conceptos, elementos o rubros que conforman un salario emocional son bienes intangibles dentro del actividad laboral que no se ven reflejados en el apartado nominal pero sí en el personal.

En mercados tan competidos y saturados como los actuales donde una oferta laboral puede llegar a tener hasta 80 aspirantes debidamente calificados, el sueldo económico ya no es la única condicionante para aceptar un puesto de trabajo, las nuevas generaciones y en particular los “millennials” han cambiado las reglas del juego al momento de negociar los beneficios laborales.

Si bien existen algunos ejemplos notables de esta aplicación de salario emocional como BIMBO o KODAK (en su momento) desde la década de los 90´s no son la generalidad, de ahí que sea como un llamado de atención para que; tanto emprendedores, dueños de negocio, así como personal ejecutivo de medianas y grandes compañías, pongan especial atención a esta, nada nueva, forma de enganchar el talento que nos ayude a catapultar la rentabilidad y productividad de nuestros proyectos.

¿Qué aspectos integran el salario emocional?

En términos generacionales y de acuerdo con el estudio presentado por Randstad, “Employer Brand Research 2021” 1 de cada 3 jóvenes entre 18 y 24 años consideran que el dinero no es lo más importante para aceptar un puesto de trabajo, mientras que, en la generación de 55 a 64 años, lo sigue siendo.

Los rubros o conceptos que debemos considerar en esa parte intangible son:

1. Políticas de flexibilidad laboral, a partir del covid y el encierro muchas personas no desean regresar de forma permanente a una oficina y comienzan a negociar el trabajo remoto y las reuniones virtuales en vez de cumplir una jornada obligatoria de 36 o 45 hrs a la semana.

2. Integración de la vida personal con la laboral y los espacios para ello; como un comedor, servicio de guardería, enfermería, reducción de jornada laboral a cambio de productividad, facilidad para mover turnos por alguna cuestión familiar, ayuda para el transporte o transporte propio de la compañía.

3. Proyección profesional; si bien las carreras corporativas longevas ya no son una constante, si hay quienes tienen como meta, llegar a ocupar puestos directivos dentro de la compañía, así que, contar con un plan de carrera o desarrollo corporativo es; un factor importante a considerar, además de una buena idea.

4. Capacitación continua, hoy día los empleados saben de la importancia de seguirse preparando y no vacilarán en exigir esas oportunidades a la gerencia.

5. Salud laboral, todo lo que tenga que ver con hábitos alimenticios, gestión del estrés, convenios con gimnasios, clínicas de salud, ópticas e incluso; descuentos servicios médicos, van en este rubro.

6. Ambiente laboral, la imagen pública de la empresa depende en gran medida del personal que la conforma y la manera en cómo se expresa, queja y hasta presume ser parte de esta.  Dicho esto, el negocio o empresa debe contar con protocolos y prácticas corporativas que favorezcan la integración de las diferentes áreas, la construcción de equipos de tarea, establecer adecuadamente canales formales y no formales de comunicación, incluido el tono y permisividad en cada uno de ellos, así como de las causas sociales que se decidan apoyar como parte de una cultura corporativa.

7. Reconocimientos, aunque existan personas que digan lo contrario, a todos nos gusta una palmadita en la espalda, una porra o los aplausos por un trabajo bien realizado, especialmente cuando la tarea era más complicada o difícil de lo acostumbrado.

¿Qué beneficios trae consigo la implementación del salario emocional?

1. El salario emocional se convierte en el “plus” que espera el empleado y que ayuda a cultivar la fidelidad y compromiso para con la compañía o marca.

2. Mejora el ambiente laboral e incrementa la productividad.

3. El bienestar de los empleados mejora de manera sustancial, así como el de sus familias, quienes en muchos casos son los beneficiarios de este salario emocional. 

En mi experiencia, el salario emocional, termina siendo mucho más importante que el nominal cuando de retención de talento se refiere.

Pero quiero conocer tu opinión…

Soy Juan Pablo Altamirano, gracias por leerme.

Nos leemos en 15 días.

Juan Pablo Altamirano
Juan Pablo Altamirano
Emprendedor, especialista en mkt y ventas digitales; cuenta con estudios profesionales en diseño, mercadotecnia, administración e imagen pública. Con más de 23 años como consultor independiente, asesora a emprendedores y dueños de pequeños negocios a impulsar sus ventas. Columnista para diversos medios de comunicación. De humor percudido y amante de una buena chela.


Este autor escribe en Soy.Marketing los días miércoles de cada dos semanas.

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